jueves, 3 de marzo de 2011

Tu mascota tiene sentimientos

MASCOTAS
Tu mascota tiene sentimientos
Tener una mascota requiere aceptar la responsabilidad de mantener la salud y bienestar de otro ser vivo, ya que si no se cuida en forma adecuada sufre, puede enfermar y además puede constituir un peligro sanitario para tu familia.

Fotos:
Ese animal será parte de tu vida durante muchos años, habrás de invertir tiempo en él y procurar que los años que paséis juntos sean muy felices.

Cuando llevas a casa un animal te comprometes a cuidarlo toda su vida. Elije con sensatez y no por capricho, mantén tu promesa y disfruta de una de las experiencias más gratificantes, cuidar a otro ser vivo. Lo primero que debes ofrecer al animal que has adoptado como mascota es respeto, consideración, el reconocimiento de que tiene un valor por sí mismo. Cualquiera que haya tratado con los animales se da cuenta de que sienten celos, ternura o agresividad, curiosidad o aburrimiento, miedo o frustración, placer o dolor, tristeza o alegría en la misma medida que los sentimos las personas. Todas estas emociones son características de los seres que tienen alma o ánima, es decir, los animales.

ELLOS SON COMO NOSOTROS
Ya en la antigüedad Aristóteles dedicó muchas páginas a defender su idea de que los animales sentían emociones y su diferencia con los humanos solo era de grado, pero con el cristianismo se impuso el mito del antropocentrismo, el hombre era el centro del universo y los demás animales meros objetos sin otro derecho que el de servirnos para trabajar o como alimento. Hizo falta que naciera Darwin para que los animales recuperasen el lugar que les correspondía. Escribió el sabio inglés: “no hay diferencia fundamental entre el hombre y los mamíferos superiores en cuanto a sus facultades mentales”.

Cuando Darwin publicó su libro “La expresión de las emociones en hombres y animales” nos dimos cuenta que lo que nos había pasado es que no sabíamos entender el modo en que los otros animales comunican sus emociones. Gracias a Darwin empezamos a conocer las expresiones con que los animales nos comunican sus estados emocionales. Sabíamos que una persona que llora está triste y una que ríe alegre, pero ignorábamos todo el repertorio de movimientos de ojos, posición de orejas, apertura de boca, erizamiento de pelos, meneo del rabo, sonidos (gemidos, gruñidos) con que un perro, por ejemplo, nos está diciendo cómo se siente.

Así surgió la etología, una ciencia que estudia el comportamiento de los animales, su creador fue otro importante científico que con el tiempo ganaría el premio Nobel, Konrad Lonrez. El objetivo de los etólogos es el estudio de la conducta, del instinto y el descubrimiento de las pautas que guían la actividad innata y aprendida de las diferentes especies animales. Cuantas más especies estudiaban los etólogos descubrían que el mundo emocional y cognitivo de los animales no humanos era tan rico como el nuestro propio. Un ejemplo son los trabajos de la doctora Joyce Poole, una eminencia a nivel mundial en elefantes, que ha aprendido a reconocer los sentimientos de estos paquidermos. “Los elefantes me parecen unos animales muy emotivos. Pueden ser muy silenciosos: llegan a acercársete sigilosamente, sin que les oigas. ¡Y llegan a ser ruidosísimos! Eso suele pasar cuando se emocionan por hechos sociales, por acontecimientos en el grupo familiar. Por ejemplo, al saludarse cuando no se han visto en cierto tiempo. Tienen una extraordinaria ceremonia de saludo, que llega a durar hasta cinco minutos. Chillan, trompetean, retumban y giran como peonzas... Así que a mí me causan la impresión de sentir algo como lo que nosotros llamaríamos alegría. También he visto elefantes que han perdido a familiares, o a una cría, y entonces es todo lo contrario. O cuando se encuentran un elefante muerto. Entonces hay silencio, la cabeza está gacha, la trompa colgando hacia el suelo...”

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