| ¿Pero, de qué manera los animales han sido capaces de adaptarse a condiciones tan extremas? CORRIENDO VOY, CORRIENDO VENGO El Geococcyx californianus se conoce comúnmente como “correcaminos”, ave en la que se inspiró el dibujante que ideó los personajes del coyote y el correcaminos, que brillaba además de por su velocidad, por su agudeza e ingenio. Es un ave exclusivamente desértica, que vive asociada a plantas xerófitas (aquellas plantas adaptadas a ambientes secos) como el chaparral o el matorral desértico. Por ello, consta de un plumaje color café o grisáceo con estrías negras, con el fin de pasar desapercibida entre la vegetación del desierto. Como adaptaciones al ambiente en que vive, su alimentación es exclusivamente carnívora, debido a la escasez de vegetación y al elevado aporte de agua que proporciona la carne de sus presas; asimismo, antes de excretar sus heces las deshidrata, conservando la mayor cantidad de agua posible en el cuerpo. ¡QUÉ VIDA MÁS “JOROBADA”! Los camellos son animales del género Camelus, el cual es compartido con los dromedarios. Ambas especies habitan ambientes extremos, secos y desérticos. La característica más llamativa es la presencia de dos o una joroba, respectivamente, en su espalda. Estos animales pueden llegar a beber 180 litros de agua de una sola vez y no volver a ingerir agua en más de 10 días. Esta capacidad de resistencia al ayuno se debe precisamente a las jorobas, lugar donde almacenan grasa de la cual reciben todo lo necesario. Toda una serie de increíbles adaptaciones hacen que este animal tolere condiciones climáticas muy adversas, en zonas con una oscilación térmica brutal: Desde los 60º a 0º. Otra de las grandes capacidades de los camellos y los dromedarios es su fortaleza física, ya que son animales capaces de caminar ¡¡47 kilómetros al día, cargando a sus espaldas 450 kilos de peso!! PECES HELADOS Los “peces de hielo” o “dracos” habitan las frías aguas de la Antártida hasta el sudeste del continente americano, incluso en áreas con hielo en el fondo. Por ello, el ambiente que les rodea tiene temperaturas extremadamente bajas. Como adaptación al gran frío que sus cuerpos han de soportar, los peces de hielo son capaces de bajar el punto de congelación de sus sangre (lo que significa que habría de descender aún más la temperatura del medio para congelarla) acumulando sustancias anticongelantes, ¡como si de un coche se tratara! Debido al frío extremo, su metabolismo es muy lento, por lo que no disponen de energía suficiente para producir glóbulos rojos que transporten el oxígeno. Entonces ¿cómo pueden respirar? Disponen de grandes branquias y una piel desnuda capaz de captar grandes cantidades de oxígeno directamente del agua ártica, que se caracteriza por presentar precisamente, una gran cantidad de este gas en concentración casi constante. SALTARINA DE LAS NIEVES La tundra ártica es uno de los ambientes más extremos y duros de la Tierra. Se trata de enormes llanuras, situadas en las regiones polares del Norte, sometidas a bajas temperaturas (-70 ° C.) y muy expuestas al viento, cuyo suelo siempre está congelado. En este ambiente habitan animales como la liebre ártica, que gracias a un cuerpo muy bien adaptado, consigue sobrevivir en semejante ambiente. Para poder camuflarse de sus posibles depredadores, la liebre ártica ha desarrollado un pelaje blanco con el que no se la distingue entre la nieve; además, este pelaje cambia con las estaciones hasta volverse gris azulado en la época estival. Este animal posee un sentido del olfato muy desarrollado, lo que le permite encontrar con facilidad el alimento escondido bajo la nieve; dadas las condiciones del suelo, la liebre ártica ha desarrollado unas fuertes garras que le permiten cavar en la nieve para extraer comida que encuentra enterrada.
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